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Vintage Garage Madrid

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28 septiembre, 2016
por action
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Oil13 – 3 Paises y 2 Continentes

El calor de este verano madrileño nos ha dejado a todos boquiabiertos y tampoco por la noche nos permitía descansar con su presencia pesada hasta la malaeducación. Desde que vivo aquí, no es el primer verano que nos oprime con su calura/calor, pero este no es por ser el más caluroso o, simplemente, porque el cambio climático ya no sepa como llamar nuestra atención, es que me da la sensación de que haya sido el más pesado.

Recuerdo los meses de Julio y Agosto, como un continuo deseo de frescura y de noches largas,donde lo único era dar vueltas en la cama para poder dormir por lo menos unas horas. Ir en moto parecía estar con un secador apuntándote a la cara…y la verdad es que ya de por si no me hace mucha falta, pero todo tiene su fin y las vacaciones estaban a la vuelta de la esquina.

Nada planificado, solo tener un par de semanas a disposición para hacer lo que fuera y dejar atrás tanto el calor como la vida laboral. Este año no había nada organizado, no había reservas, no había planes, no había fechas que cumplir entre medias y lo único era pensar en el día a día, moviéndonos al antojo que nos hubiera venido a gana.

Sábado 13 nos despertamos sin mucha prisa y después de un desayuno a base de un doble café nos pusimos a revisar losúltimos detalles de maletas y recorrido a realizar.
Dirección establecida el Sur de España, Andalucía y en concreto la idea era bajar a Tarifa. La línea de bajada habría sido la A5, pansado por Badajoz, Sevilla y Cadiz donde nos hubiera llevado hasta el destino. Este recorrido es conocido como la Vía de la Plata , denominación que recibió porque este recorrido hecho al revés era llevar al corazón de España la plata que llegaba a Sevilla desde las Américas.

Un recorrido en total de poco menos de 750 kilómetros, con la idea de parar para repostar de vez en cuando y poder descansar un ratito, pero sin desviarse demasiado del camino. El objetivo era poder llegar con el fresco y disfrutar de unas cervecitas en algún chiringuito para olvidar ya el caldo de las noches anteriores. ¿No era un mal plan verdad? Los kilómetros pasaban de prisa, y poco a poco nos íbamos acercando a la meta.

La idea era pararse lo suficiente para descansar un rato, repostar y no demorarse demasiado y cada vez que profundizábamos más y más en el sur, el paisaje iba cambiando, dejando a nuestras espaldas una vegetación compuestapor mayoría de robles para ver aumentar los olivares cada vez más. El paisaje andaluz, especialmente la parte más costera, tiene nopoco en común con el de mi tierra y en concreto con la parte del tacón o sea Apulia, que tiene lamayoría de su territorio cubierta de la misma vegetación y por olivos en su gran parte.

Mientras que las horas aumentaban y los kilómetros también, la F800R seguía incansable, sin dar señales de problemasalguno y haciendo del viaje una experiencia a disfrutar en todas sus partes. Tengo que reconocer que lo más impactante para mi ha sido la comodidad del viaje, que siendo ya un recorrido de medio alcance hecho por dos en una moto y además cargados, no ha sido de los más duros. Para mi que estoy acostumbrado a viajar con motos de más de 40 años ha sido un descubrimiento obvio pero bastante placentera. Esta comodidad es algo que se ha notado, no solo en los recorridos por España, si no que aún más por Marruecos y Portugal, permitiendo tener un viaje caracterizado por la seguridad y aún más el pacer en el moverse desde un sitio al otro.

El único punto de inflexión en todo el recorrido fueron los últimos 15 kilómetros, donde el Ponente nos hizo la vida bastante complicada. Un viento racheado nos acompañó por este último tramo, cambiado de dirección cada dos por tres y haciendo de los últimos kilómetros una aventura de equilibro e improvisación para no caerse. La moto se movía de un lado alotro y nos costó un buen rato llegar a destino aunque lo conseguimos y pudimos cumplir con el plan… unas cervecitas fresquitas en un chiringuito a lado de la playa!!

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Oil13 – 7º Full Moon Ride SohcSpain

8 agosto, 2016
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Oil13 – L a magia de la 8º Full Moon Ride SohcSpain

Imaginaos una de estas noche del tórrido verano madrileño, una luna tan brillante en el cielo que permitiría andar sin faros, más de 70 motos de todos los tipos, un recorrido por la sierra disfrutando de la frescura de la sierra, una ruta encantadora y todo esto en buena compañía. Bueno esto es lo que pasa hace 8 años gracias a los amigos del SohcSpain, algo que se ha convertido a justa razón en más que otro evento motero, si no que ya en tradición.

Esta año la luna llena de Julio ha caído la noche del 19, un Martes, aun así el grupo no ha ido disminuyendo si todo lo contrario. En el punto de partida, o sea el C.C El Ventanal de la Sierra 28770 Colmenar Viejo, Madrid Spain, había más de 70 motos, de diferentes tipos, amigos viejos y nuevos que se han ido juntando en esta edición, adonde como siempre los anfitriones del SohcSpain , lo tenían todo muy bien preparado y con el único fin de pasarlo bien.

Un pequeño previo esperando agrupar a todos era necesario para reponer fuerzas, y así desde las 21:00 hasta las 22:00 nos hemos ido juntando en las diferentes terrazas que hay en el centro comercial. Unas cuantas mesas, agrupadas por lo general por tipos de motos y/o grupo de amigos eran la mayoría en los bares de la zona. En cada una siempre había una silla con cascos y vestuario motero y además con el pasar de los años la mayoría ya nos conocíamos y era la ocasión perfecta para ir conociendo los nuevos de los diferentes grupos que se iban incorporando.

La idea de este año era realizar una ruta no demasiado larga, como a veces había pasado en las otras ediciones, para permitir a todos de llegar tranquilamente hasta el final, el otro punto de reunión en el pueblecillo del Atazar y así poder disfrutar de la frescura de la noche y de una cervecita fresquita antes de volver a casa sin prisa. Una rutilla de 57 km pasando por Guadalix de la Sierra, Torrelaguna, y haciendo un parada en el embalse el Atazar antes de llegar al pueblo que justo hay detrás, punto final dela ruta. Un rápido stop and go se realizó justo en la presa, para dedicarle un minuto de recuerdo a un amigo motero desaparecido previamente: Nacho.

En el recorrido, el grupo se movía compacto, a un ritmo tranquilo, donde el punto de referencia constante en el cielo era la luna llena. El equipo disfrutaba del fresco de la sierra, olvidando por unas horas el calor sofocante de la ciudad y su ruido ensordecedor, para sumergirse en un silencio regenerador y poderse así concentrar solo en las curvas y en la espléndida luz nocturna que emanaba nuestra anfitriona.

Fuimos llegando de forma ordenada y sin problemas al Pueblecillo del Atazar y poco a poco las motos llenaron la plazoleta disponiéndose una a lado de las otras de forma ordenada, por todo el perímetro y más de la plaza.

Los amigos del SohcSpain , habían pensado en todo, el bar del pueblo nos esperaba y pudimos disfrutar de un buen rato allí bien servidos y charlado como siempre de moto, motores y muchos temas más.

Ya a la espera de la próxima edición, os aconsejamos juntaros con esto amigos que cada vez consiguen sorprender por la gran organización, el buen rollo y los recorridos encantadores por los alrededores de Madrid.

30 junio, 2016
por action
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Oil13 – 8º Full Moon Ride SohcSpain

El próximo 19 de Julio se repite por Octava vez la: Full Moon Ride organizada por los amigos del SohcSpain. Un evento que se ha convertido ya en tradición y que cada año ve creciendo el número de participantes. La idea es realizar una ruta por la sierra madrileña, huir del calor de la ciudad, y disfrutar de una vuelta nocturna donde la luz de la luna hace de guía.

Totalmente gratuita, es un Must en los eventos moteros de la capital.

Punto de encuentro: C.C El Ventanal de la Sierra 28770 Colmenar Viejo, Madrid Spain.

Oil13 – 7º Full Moon Ride SohcSpain

Oil13 – 7º Full Moon Ride SohcSpain

Allí Estaremos!!!!!!

Oil13 - Viaje a Ribadeo 2016-05-28 to 29

17 junio, 2016
por Javier
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Oil13 – Viaje a Ribadeo

Son las seis de la mañana y suena el despertador… ¡Puff!, ¿por qué no me acostaría antes? Pero cuando reacciono y recuerdo que este madrugón no es para ir a trabajar ya me cuesta menos. Aviso a Ciro y nos preparamos para comenzar nuestra “rutita”. Abajo nos esperan nuestras flamantes motos, la germana F800R casi sin kilómetros y mi British Street Triple con casi 18.000 en un año. Sí, me gusta montar en moto y más en esta.

Comenzamos el viaje que tiene a Benavente como primer destino básicamente para estirar piernas y desayunar. El camino lo realizamos en su totalidad por autovía, pasando más frio del esperado pero nada que borrarse nuestra permanente sonrisa de satisfacción por disfrutar de nuestras máquinas y de un viaje en buena compañía.

Llegados a Benavente, tras unos 270 Km. desayunamos en un peculiar hotel (aparentemente vacío y que dudamos mucho que llegue a llenarse nunca) que hay en el polígono, cerca de una gasolinera que también nos permitiría llenar depósitos. Aquí nos llevamos una sorpresa pues observamos que la inglesa consume un poco menos que la BMW, al menos, llaneando a velocidades legales.

Tras descansar un poco y viendo que en el horizonte se veían nubes de tormenta, mi precavido amigo aprovecha para ponerse su mono de agua. Yo, en cambio, ni lo llevo pues confío en mi equipación impermeable de cordura.

A partir de aquí el viaje se suponía más entretenido pues pensábamos ir evitando autovía hasta nuestro destino final, Ribadeo. Así comenzamos, carretera nacional con buen asfalto pero sin ninguna curva que trazar, ya que en vez de ir por la N-525 , decidimos ir por la N-VI que va paralela a la A-6. Esto es porque el cielo pintaba mal… y vaya que si pintaba. Al poco tiempo de reanudar la marcha comenzó a llover y al poco ¡a diluviar! Nos cayó muchísima agua, hubo que aminorar la marcha pues la visibilidad era bastante reducida y el agua sobre el asfalto era un charco constante pero he de decir que las motos permanecían inmutables. Ni un susto y eso que yo llevaba la trasera bastante gastada (como se verá al final de la ruta).

Nos vimos abocados a parar en Astorga, decisión mía, porque estaba calado. Los años no han pasado en balde por mi equipación que ya de impermeable tiene poco. Chaqueta y pantalón habían calado, lo único que llevaba seco eran los pies gracias a las botas, lo contrario le pasó a mi amigo, que su mono hizo a la perfección su trabajo, no así sus ‘curradas’ botas.

Al parar en Astorga, dejamos las motos, de las que caía el agua a chorros, medio tiradas en la calle y nos metimos en un bar para secarnos un poco. Sacábamos el agua de los guantes como el que escurre una bayeta… ¡qué hartón de agua!

Preguntamos por una tienda de motos para poder comprarme un mono de agua y mientras entrabamos en calor, nos tomamos un orujito de hierbas para acelerar el proceso. Cuando salimos no llovía en ese momento pero solo nos permitió ponernos en marcha porque al llegar a la tienda indicada ya caía con ganas de nuevo.

Compré un ¿mono? de agua, por decir algo porque parecía más el asesino de “Sé lo que hiciste el último verano” pero sin garfio. Más feo no podía ser pero al menos me mantendría seco. Cuando me fui a cambiar, quitándome la ropa que llevaba de bajo de la equipación, me di cuenta que también se me había mojado el equipaje ya que había colocado mal las bolsas impermeables para evitar, precisamente, eso. En fin, mi sino era ir todo el viaje mojado, así que, asumido esto, nos pusimos en marcha de nuevo.

Emprendimos viaje buscando de nuevo carreteras nacionales o comarcales pero como volvía a llover terriblemente y el asfalto dejaba de ser bueno, decidimos, a la altura de Becerreá volver a llenar depósitos y continuar el viaje por la autovía (la mía seguía gastando menos, jeje)

Las motos, en todo momento, demostraron ser grandes compañeras de viaje y de vicisitudes pues ni la lluvia, ni el mal asfalto, ni nuestro cansancio las hacía desviarse de su buenas maneras.

La llegada a Ribadeo fue igual… AGUA, aparcamos y subimos al hotel para registrarnos, tras esto volvimos a coger equipajes y ya ahí nos pidieron fotos dos extranjeros un poco más atraídos por la Triumph que por la BMW, cosa absolutamente lógica, todo hay que decirlo. Pero las maletas de la alemana que con un click se quitaban y con todo su interior perfectamente seco, hacían que las mirara con cierta envidia al tener que ‘desatar’ y coger al peso mis alforjas totalmente empapadas y su contenido.

Poco vimos de Ribadeo, la última de ciudad de Galicia antes de pasar a Asturias, que debe su nombre a estar en la ribera del rio Eo. Esa noche se jugaba la final de la Champion y era obligado verla (tristemente para mi), además ir allí no era más que una disculpa para montar en moto, jeje. Paseo por la noche buscando donde ver el partido y cenar, fotos en el puerto en la ría y poco más. Al día siguiente, ya algo más secos después de medio quemar el secador que pedimos prestado en el hotel, nos pusimos en marcha camino de la Playa de las Catedrales. Pero que tampoco pudimos visitar en condiciones pues nada más llegar comenzó a llover y pintaba que la vuelta se parecería a la ida; así que decidimos ‘tirar’ para Madrid siguiendo por la autovía y si mejoraba cambiaríamos de ruta. El caso es que no llovió pero sí que comenzó a hacer mucho viento y en los viaductos, que se pasan unos cuantos, la BMW se movía de lado a lado, cosa curiosa porque la mía, aunque se notaba, hasta me permitía ir más erguido. Esto puede que se debiera a las maletas de la alemana o su mayor altura pero el caso es que el viento no permitía que Ciro fuera con confianza en la moto.

La primera parada la hicimos cuando el hambre decidió y mi amigo se hartó del viento y, curiosamente, fue de nuevo en Becerreá, en donde comimos en el restaurante … regentado por Jesús, un amable gallego que añoraba el Paseo Rosales de Madrid por su época de servicio militar, hacía cincuenta años.

Sopa de fideos, calentita y llena de grasa; estofado de ternera con patatas y un par de pinchos de empanada, todo muy gallego y contundente para poder aguantar viento y marea en la moto.

A partir de aquí el viaje se hizo más agradable, por supuesto que no abandonamos la autovía ya que llovía de vez en cuando, pero el viento dejó de soplar permitiendo que la velocidad de crucero subiera un poco y nuestra motos volvieran a mostrar que, sin ser ruteras, sobre todo la Triumph, son perfectamente válidas para viajar sin acabar sin espalda y/o posaderas.

Resultado de la ruta, 1.200 Km entretenidos, con muy buena compañía que nos permitió hacer planes a futuro muy interesantes, probar la BMW en una buena tirada haciendo que Ciro sea feliz con su moto, y yo cambiar las ruedas que con 19.000 Km (ya llevo una delantera y dos traseras Pirelli Diablo Corsa III) porque la trasera de avisadores pasó a alambres (literal) en este viaje. Mal por las Pirelli, ahora llevo Michelin Road 4CT que son una maravilla. ¿A ver cuánto duran?

Gran fin de semana, solo falta que el próximo viajecillo pueda venir nuestro amigo Toni con su amarilla Honda VFR.

Oil13 - Viaje a Ribadeo_2016-05-28to29_89

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12 enero, 2016
por action
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Oil13 – Primera rutilla del 2016

Son las seis de la mañana y suena el despertador… ¡Puff!, ¿por qué no me acostaría antes? Pero cuando reacciono y recuerdo que este madrugón no es para ir a trabajar ya me cuesta menos. Aviso a Ciro y nos preparamos para comenzar nuestra “rutita”. Abajo nos esperan nuestras flamantes motos, la germana F800R casi sin kilómetros y mi British Street Triple con casi 18.000 en un año. Sí, me gusta montar en moto y más en esta.

Comenzamos el viaje que tiene a Benavente como primer destino básicamente para estirar piernas y desayunar. El camino lo realizamos en su totalidad por autovía, pasando más frio del esperado pero nada que borrarse nuestra permanente sonrisa de satisfacción por disfrutar de nuestras máquinas y de un viaje en buena compañía.

Llegados a Benavente, tras unos 270 Km. desayunamos en un peculiar hotel (aparentemente vacío y que dudamos mucho que llegue a llenarse nunca) que hay en el polígono, cerca de una gasolinera que también nos permitiría llenar depósitos. Aquí nos llevamos una sorpresa pues observamos que la inglesa consume un poco menos que la BMW, al menos, llaneando a velocidades legales.

Tras descansar un poco y viendo que en el horizonte se veían nubes de tormenta, mi precavido amigo aprovecha para ponerse su mono de agua. Yo, en cambio, ni lo llevo pues confío en mi equipación impermeable de cordura.

A partir de aquí el viaje se suponía más entretenido pues pensábamos ir evitando autovía hasta nuestro destino final, Ribadeo. Así comenzamos, carretera nacional con buen asfalto pero sin ninguna curva que trazar, ya que en vez de ir por la N-525 , decidimos ir por la N-VI que va paralela a la A-6. Esto es porque el cielo pintaba mal… y vaya que si pintaba. Al poco tiempo de reanudar la marcha comenzó a llover y al poco ¡a diluviar! Nos cayó muchísima agua, hubo que aminorar la marcha pues la visibilidad era bastante reducida y el agua sobre el asfalto era un charco constante pero he de decir que las motos permanecían inmutables. Ni un susto y eso que yo llevaba la trasera bastante gastada (como se verá al final de la ruta).

Nos vimos abocados a parar en Astorga, decisión mía, porque estaba calado. Los años no han pasado en balde por mi equipación que ya de impermeable tiene poco. Chaqueta y pantalón habían calado, lo único que llevaba seco eran los pies gracias a las botas, lo contrario le pasó a mi amigo, que su mono hizo a la perfección su trabajo, no así sus ‘curradas’ botas.

Al parar en Astorga, dejamos las motos, de las que caía el agua a chorros, medio tiradas en la calle y nos metimos en un bar para secarnos un poco. Sacábamos el agua de los guantes como el que escurre una bayeta… ¡qué hartón de agua!

Preguntamos por una tienda de motos para poder comprarme un mono de agua y mientras entrabamos en calor, nos tomamos un orujito de hierbas para acelerar el proceso. Cuando salimos no llovía en ese momento pero solo nos permitió ponernos en marcha porque al llegar a la tienda indicada ya caía con ganas de nuevo.

Compré un ¿mono? de agua, por decir algo porque parecía más el asesino de “Sé lo que hiciste el último verano” pero sin garfio. Más feo no podía ser pero al menos me mantendría seco. Cuando me fui a cambiar, quitándome la ropa que llevaba de bajo de la equipación, me di cuenta que también se me había mojado el equipaje ya que había colocado mal las bolsas impermeables para evitar, precisamente, eso. En fin, mi sino era ir todo el viaje mojado, así que, asumido esto, nos pusimos en marcha de nuevo.

Emprendimos viaje buscando de nuevo carreteras nacionales o comarcales pero como volvía a llover terriblemente y el asfalto dejaba de ser bueno, decidimos, a la altura de Becerreá volver a llenar depósitos y continuar el viaje por la autovía (la mía seguía gastando menos, jeje)

Las motos, en todo momento, demostraron ser grandes compañeras de viaje y de vicisitudes pues ni la lluvia, ni el mal asfalto, ni nuestro cansancio las hacía desviarse de su buenas maneras.

La llegada a Ribadeo fue igual… AGUA, aparcamos y subimos al hotel para registrarnos, tras esto volvimos a coger equipajes y ya ahí nos pidieron fotos dos extranjeros un poco más atraídos por la Triumph que por la BMW, cosa absolutamente lógica, todo hay que decirlo. Pero las maletas de la alemana que con un click se quitaban y con todo su interior perfectamente seco, hacían que las mirara con cierta envidia al tener que ‘desatar’ y coger al peso mis alforjas totalmente empapadas y su contenido.

Poco vimos de Ribadeo, la última de ciudad de Galicia antes de pasar a Asturias, que debe su nombre a estar en la ribera del rio Eo. Esa noche se jugaba la final de la Champion y era obligado verla (tristemente para mi), además ir allí no era más que una disculpa para montar en moto, jeje. Paseo por la noche buscando donde ver el partido y cenar, fotos en el puerto en la ría y poco más. Al día siguiente, ya algo más secos después de medio quemar el secador que pedimos prestado en el hotel, nos pusimos en marcha camino de la Playa de las Catedrales. Pero que tampoco pudimos visitar en condiciones pues nada más llegar comenzó a llover y pintaba que la vuelta se parecería a la ida; así que decidimos ‘tirar’ para Madrid siguiendo por la autovía y si mejoraba cambiaríamos de ruta. El caso es que no llovió pero sí que comenzó a hacer mucho viento y en los viaductos, que se pasan unos cuantos, la BMW se movía de lado a lado, cosa curiosa porque la mía, aunque se notaba, hasta me permitía ir más erguido. Esto puede que se debiera a las maletas de la alemana o su mayor altura pero el caso es que el viento no permitía que Ciro fuera con confianza en la moto.

La primera parada la hicimos cuando el hambre decidió y mi amigo se hartó del viento y, curiosamente, fue de nuevo en Becerreá, en donde comimos en el restaurante … regentado por Jesús, un amable gallego que añoraba el Paseo Rosales de Madrid por su época de servicio militar, hacía cincuenta años.

Sopa de fideos, calentita y llena de grasa; estofado de ternera con patatas y un par de pinchos de empanada, todo muy gallego y contundente para poder aguantar viento y marea en la moto.

A partir de aquí el viaje se hizo más agradable, por supuesto que no abandonamos la autovía ya que llovía de vez en cuando, pero el viento dejó de soplar permitiendo que la velocidad de crucero subiera un poco y nuestra motos volvieran a mostrar que, sin ser ruteras, sobre todo la Triumph, son perfectamente válidas para viajar sin acabar sin espalda y/o posaderas.

Resultado de la ruta, 1.200 Km entretenidos, con muy buena compañía que nos permitió hacer planes a futuro muy interesantes, probar la BMW en una buena tirada haciendo que Ciro sea feliz con su moto, y yo cambiar las ruedas que con 19.000 Km (ya llevo una delantera y dos traseras Pirelli Diablo Corsa III) porque la trasera de avisadores pasó a alambres (literal) en este viaje. Mal por las Pirelli, ahora llevo Michelin Road 4CT que son una maravilla. ¿A ver cuánto duran?

Gran fin de semana, solo falta que el próximo viajecillo pueda venir nuestro amigo Toni con su amarilla Honda VFR.

                                                                                                                                                                                                                                   
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